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domingo, 9 de julio de 2017

Dos jóvenes pueden ir a la cárcel por pegar a un sintecho



[NOTA PREVIA: ARTÍCULO DE J.G. ALBALAT ORIGINALMENTE PUBLICADO EN “EL PERIÓDICO DE CATALUNYA” EL 04.07.2017. Foto: La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971), de Stanley Kubrick.] El fiscal pide dos años de cárcel para dos jóvenes acusados de propinar tres puñetazos a un sintecho que pasaba la noche en una oficina bancaria de la calle Viladomat de Barcelona, en un caso de aporofobia en el que ambos humillaron y denigraron a la víctima por su extrema pobreza y su elevado grado de vulnerabilidad.
El fiscal de Servicios de Delitos de Odio y Discriminación, Miguel Ángel Aguilar, acusa a los dos jóvenes de un delito contra la integridad moral, con la agravante de abuso de superioridad, y un delito leve (las antiguas faltas) de lesiones y, además de la pena de prisión, pide para ellos una multa de 1.620 euros y que indemnicen a la víctima con 500 euros por las lesiones sufridas y con 3.000 euros por el daño moral causado. También reclama que se prohíba a los dos investigados comunicarse por cualquier medio o procedimiento con la víctima, Manuel, así como acercarse al mismo en un radio de 1.000 metros. Todo ello durante cuatro años.
La agresión, que fue grabada por las cámaras de seguridad de la oficina de Caixabank, ocurrió a las 05.58 horas del 9 de octubre del 2016 en una sucursal situada en el número 225 de la calle de Viladomat de Barcelona, donde el sintecho, que vive en la calle desde hace cuatro años, estaba durmiendo. Los dos jóvenes, David y Jaime, ambos de nacionalidad española, golpearon insistentemente a la puerta de la oficina para poder acceder al cajero automático, ya que la oficina estaba cerrada, hasta que consiguieron que el sintecho les abriera. Los dos acusados entraron en el habitáculo simultáneamente. Nada más hacerlo y sin mediar palabra, David propinó a la víctima un fuerte empujón y un puñetazo en el ojo izquierdo, que le tumbó al suelo, según el fiscal.
Cuando del indigente intentaba levantarse, David le dio otros dos puñetazos en el rostro. Mientras Jaime, el otro acusado, reía y no hacía ningún gesto para tratar de impedir la agresión protagonizada por su amigo, llegando al extremo de reforzar «la situación de miedo generada» diciéndole con tono desafiante e intimidatorio: «En un momento se acaba todo».
Para la fiscalía barcelonesa, ambos jóvenes actuaron con ánimo no solo de menoscabar la integridad física del sintecho, sino también de humillarlo y denigrarlo por su situación de vulnerabilidad derivada de su extrema pobreza, aprovechando la soledad de la víctima y que la oficina bancaria donde se produjo la agresión estaba cerrado al público.
En su escrito de acusación, el fiscal remarca que el sintecho golpeado y vejado vive desde hace cuatro años en la calle y su situación personal es «de gran vulnerabilidad», no solo por carecer de hogar, trabajo y soporte familiar, sino también ha sufrido enfermedades que le suponen importantes limitaciones. Así, está ciego del ojo derecho y conserva solo el 40% de la visión del ojo izquierdo, precisamente en el que recibió los puñetazos. Además, tiene dificultades de habla porque ha sufrido un cáncer de lengua.
En marzo, la Audiencia de Barcelona confirmó la pena de dos años de cárcel para un joven condenado por un caso similar. En este supuesto, el acusado agredió, insultó y escupió a una indigente que dormía en la calle al lado de un cajero automático. La condena fue más dura porque se aprovechó de la «extrema vulnerabilidad» de la víctima, a la vez que actuó «movido por el desprecio que sentía hacia las personas sin hogar». El tribunal rechazó el recurso del acusado ¬–alegó que no tenía intención de atentar contra la dignidad de la mujer– y avaló la condena del juzgado penal.

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